Me explicas el punto de partida.
Empresa, web, necesidad, objetivo y cualquier condicionante importante.
Trabajo directamente contigo durante todo el proyecto. Antes de producir, dejamos claros objetivo, alcance, entregables, responsabilidades, calendario e inversión; después avanzamos por hitos con revisiones y decisiones concretas.
Me cuentas qué tienes ahora, qué quieres conseguir y qué está bloqueando el siguiente paso. Si necesito contexto adicional, te pediré la web, materiales, datos o unas preguntas concretas.
Con eso puedo valorar si el proyecto encaja conmigo, si falta información o si probablemente necesitas otro tipo de profesional. Si no soy la persona adecuada, prefiero decirlo antes de preparar una propuesta.
El contacto inicial sirve para valorar encaje y alcance; no sustituye una auditoría completa. Si para responder con rigor hace falta una fase de análisis que ya constituye trabajo profesional, te explicaré antes qué incluye y cómo se presupuestaría.
Empresa, web, necesidad, objetivo y cualquier condicionante importante.
Según el caso, web actual, materiales, datos, referencias o información necesaria para entender el alcance.
Cuando aporta valor, llamada o reunión para resolver prioridades, restricciones y responsables.
Alcance, entregables, responsabilidades, inversión, calendario orientativo y condiciones aplicables.
Reunimos materiales y accesos, confirmamos el primer hito y empezamos por la decisión que desbloquea la siguiente fase.
No empiezo diseñando o ejecutando antes de saber qué estamos haciendo. Definir bien una decisión al principio suele ser más barato que corregirla cuando el proyecto ya está construido.
Ver qué contiene la propuesta →La propuesta no intenta prever cada situación posible. Sí concreta lo que podemos definir antes de empezar: objetivo, alcance, entregables, responsabilidades, validaciones, calendario, inversión y exclusiones relevantes.
Las revisiones, pagos, archivos finales o tiempos cambian según el trabajo. Por eso no los convierto en una promesa universal: cada propuesta especifica lo que aplica a ese proyecto.
Ver tarifas y formas de colaboración →Qué debe cambiar para que el proyecto tenga sentido para el negocio.
El resultado concreto que se entrega al cerrar el alcance.
Se indica qué se revisa y cuándo una decisión se considera aprobada.
Incluye qué materiales o decisiones pueden desplazar una fecha.
La propuesta detalla cómo se factura y, si aplica, los hitos de pago o reserva.
Por ejemplo: fotografía, traducción, licencias o funcionalidades no contempladas.
La estructura cambia según el trabajo, pero mantengo los mismos principios: contexto suficiente, alcance entendible, decisiones ordenadas y entrega definida.
Para trabajos que se pueden delimitar con bastante claridad antes de empezar.
Cuando separar web, SEO, copy o marca haría perder coherencia o duplicaría decisiones.
Para empresas que necesitan dirección y ejecución recurrente sin abrir un proyecto nuevo para cada necesidad.
No convierto todos los servicios en la misma receta. Lo que sí se mantiene es la lógica: entender antes de producir, definir antes de expandir y validar antes de cerrar.
Objetivo, negocio, cliente, activos actuales, limitaciones y datos disponibles.
Alcance, arquitectura, dirección, contenidos, funciones, responsables y criterios de validación.
Diseño, contenido, implementación o desarrollo según el servicio contratado.
Feedback, funcionamiento, contenido, consistencia y control de calidad antes de cerrar una fase.
Publicación, archivos, accesos, documentación o siguientes pasos cuando corresponda.
Una aprobación sirve para proteger la fase siguiente. Validar estructura antes de diseñar o dirección visual antes de producir aplicaciones evita retrabajo tardío.
Te pediré únicamente la información, decisiones, accesos o materiales que desbloquean el trabajo en cada momento.
La colaboración funciona mejor cuando sabemos quién decide y qué información depende de tu empresa.
Evita feedback contradictorio. Si participa más gente, ayuda que alguien consolide la decisión final.
Producto, clientes, operaciones, restricciones y detalles que no puedo inventar desde fuera.
Textos, imágenes, cuentas, catálogo, DNS o documentación, solo cuando el proyecto los necesite.
Las validaciones a tiempo evitan avanzar sobre una decisión que todavía no está cerrada.
Un idioma, integración, fecha crítica o nueva línea de negocio puede cambiar prioridades y alcance.
Te indicaré qué necesito, por qué y cuándo.
Hablamos cuando una conversación aporta velocidad o claridad; para feedback, entregas y decisiones importantes prefiero dejar también un registro escrito.
Feedback, confirmaciones, enlaces, archivos y decisiones que conviene poder revisar después.
Brief, decisiones complejas o presentaciones donde hablar es más eficiente que encadenar mensajes.
Especialmente posible en Girona cuando el contexto o el tipo de proyecto justifican reunirnos.
Alcance, entregables, exclusiones y otras decisiones que deben quedar claras antes de ejecutar.
Feedback sobre una dirección, texto, diseño, estructura o implementación que ya forma parte del trabajo acordado.
Nuevas páginas, idiomas, funcionalidades, piezas, integraciones o requisitos que no estaban contemplados al presupuestar.
“El tono parece demasiado corporativo para nuestro público; necesitamos que suene más cercano y directo.”
“No me acaba de gustar.”
Si afecta de forma relevante al trabajo, te explico primero el impacto y decidimos si incorporarlo, sustituir otra prioridad o dejarlo para una segunda fase.
Siempre que la plataforma lo permita, las cuentas principales deberían quedar bajo titularidad o acceso del cliente y yo trabajar con los permisos necesarios. Archivos, licencias y excepciones se concretan cuando corresponda.
Se define quién es titular y qué accesos debe conservar cada parte.
Las propiedades relevantes deben poder quedar accesibles para tu empresa.
Cuando existe gestión por permisos, trabajo sin sustituir innecesariamente la cuenta principal.
La propuesta define qué versiones, artes finales o archivos fuente forman parte de la entrega.
Tipografías, plugins, stock, temas o herramientas pueden tener condiciones propias.
Evito utilizar chats o documentos abiertos como almacén permanente de contraseñas.
Una web, una identidad y una implementación SEO fallan de formas diferentes. El control de calidad y los entregables se adaptan al tipo de trabajo contratado.
No uso una lista universal porque cada servicio produce cosas distintas. La propuesta especifica qué recibes y qué depende de herramientas o licencias externas.
Un proyecto puede terminar con una entrega cerrada o continuar porque existe una prioridad real. No convierto automáticamente cada entrega en una cuota mensual.
Para ver todas las disciplinas y encontrar el punto de entrada adecuado, utiliza la página de servicios.
Ver todos los servicios →Especialmente en SEO, algoritmos, ventas o resultados condicionados por mercado y competencia.
Ir más rápido en la dirección equivocada no mejora el proyecto.
Si cambia el alcance, primero vemos el impacto y decidimos.
Prefiero conversaciones útiles, decisiones escritas y responsables claros.
Un proyecto pequeño o una entrega cerrada puede ser exactamente lo correcto.
El primer contacto sirve para entender la necesidad y valorar encaje. No lo planteo como una auditoría gratuita. Si hace falta una fase de análisis que ya constituye trabajo profesional, te explicaré su alcance y coste antes de realizarla.
No siempre. Si el proyecto se entiende bien por escrito, podemos avanzar así. Utilizo una llamada o reunión cuando realmente ayuda a resolver decisiones, contexto o condicionantes más rápido.
No. Puedes explicarme qué no funciona o qué quieres conseguir. A partir de ahí podemos traducir la necesidad en una disciplina, una combinación de servicios o una primera fase concreta.
La propuesta indica qué debe ocurrir para empezar: aceptación, materiales, accesos y, si aplica, reserva de agenda o pago inicial. No uso una condición única para todos los servicios.
Sí, siempre que estén claras las responsabilidades. Puedo entrar para una disciplina concreta, una fase o como apoyo transversal sin necesidad de sustituir a quienes ya participan.
Puede desplazar hitos si la siguiente fase depende de esa información. Si ocurre, reorganizamos el calendario con la situación real en lugar de mantener una fecha que ya no es viable.
Sí. Girona es mi base y puedo reunirme en persona cuando aporta al proyecto. También trabajo con empresas de toda España de forma remota.
Sí. Si una landing, una auditoría, una pieza de diseño o una mejora concreta resuelve bien el problema, no hace falta convertirlo en un proyecto multidisciplinar.
Puede terminar ahí, pasar a soporte o mantenimiento, continuar con medición o abrir una nueva fase. La continuidad solo tiene sentido si existe una necesidad concreta.
Cuéntame qué tienes ahora, qué debería mejorar y cualquier condicionante importante. Revisaré el contexto y te diré cuál creo que es el siguiente paso razonable antes de convertirlo en un presupuesto.